El contexto
En el otoño de 2020, Bélgica tenía que desplegar en pocas semanas una app nacional de rastreo de COVID — distribuida por Sciensano, el instituto belga de salud pública — bajo la mirada de la ciudadanía y de las autoridades de protección de datos.
El objetivo era claro: ayudar a romper las cadenas de contagio sin recopilar jamás la ubicación ni la identidad de nadie. Un software de salud pública sensible y muy vigilado, que había que lanzar rápido y sin un paso en falso.
Un diseño 100% belga
Devside se encargó de la producción de la app, junto a Ixor, con los equipos de investigación de UCLouvain (Axel Legay, ICTEAM) y KU Leuven (Bart Preneel), y una auditoría de seguridad independiente a cargo de Nviso. Un esfuerzo colectivo en el que investigadores, informáticos, juristas, médicos y empresas avanzaron juntos.
Técnicamente, Coronalert funciona sobre una arquitectura descentralizada (los protocolos DP-3T y TCN) construida sobre el marco Exposure Notification de Apple y Google, con detección de proximidad por Bluetooth. Los contactos de riesgo se calculan en el teléfono, nunca en un servidor central — privacidad por diseño.
Entregar rápido, a escala nacional
Tras varias semanas de pruebas, la app se lanzó el 30 de septiembre de 2020. El 19 de noviembre incorporó la notificación directa de resultados de test; el 6 de enero de 2021 se conectó a la pasarela europea y se volvió interoperable con una veintena de países.
Entregar un producto así a esa velocidad, a escala nacional y bajo ese nivel de escrutinio, fue tanto una proeza de ingeniería como de coordinación.
Resultados y reconocimiento
Coronalert fue descargada por cerca de 2,4 millones de belgas — alrededor del 20 % de la población — y conectada a la red europea. El 4 de diciembre de 2020 ganó un e-gov Award de Agoria, elogiada por su innovación, su colaboración y su rentabilidad.
Hoy la app está documentada en Wikipedia — la señal de un proyecto digital público convertido en referencia. Para Devside, una demostración clara: lanzar un producto sensible rápido y a gran escala, con la privacidad en primer plano.
“Coronalert usa protocolos europeos, pero su diseño es 100% belga. Científicos, políticos, juristas, informáticos, médicos y empresas trabajaron todos codo con codo.”
