Cada nueva versión de iOS trae cambios de diseño, nuevas API y expectativas de usuario renovadas. Las apps que las adoptan pronto se sienten nativas y fiables; las que se rezagan parecen anticuadas en semanas. Seguir el ritmo es parte del producto, no un recuperar terreno una vez al año.
Por eso preferimos el mantenimiento a largo plazo antes que los proyectos puntuales. Seguimos las betas de la plataforma, probamos pronto y publicamos actualizaciones que abrazan lo nuevo — de los refinamientos visuales a la privacidad y el rendimiento. Una app viva gana valor; una congelada se degrada en silencio.

