Un análisis de aseguradoras estadounidenses (Blue Cross Blue Shield) cifra en 942 millones de dólares, en dos años, el sobrecoste de las herramientas de IA de codificación médica en los hospitales. El mecanismo: la IA documenta a los pacientes con dolencias más 'complejas', sin cambio real en la atención prestada — un 'claro desajuste entre la codificación y el tratamiento'. Por un lado los hospitales automatizan la facturación, por otro las aseguradoras automatizan la impugnación: 'bots contra bots, agentes contra agentes'.

La lección va más allá de la salud. La IA no ahorra nada por arte de magia: amplifica lo que le pides optimizar. Apúntala a 'maximizar la facturación' y maximiza la facturación. En Devside partimos siempre de la pregunta real — ¿qué resultado para el usuario, a qué coste real? — antes de pegar IA a una función. Medir el impacto, mantener a una persona en las decisiones que importan y rechazar la IA cuando solo desplaza el problema: esa es la diferencia entre una IA que ayuda y una IA que cuesta.